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Alimentos "orgánicos"

La certificación no protege a los consumidores

Si, como consumidor, desearas comprar una falsificación o un producto fraudulento de algún tipo, ¿debería el gobierno garantizar tu derecho a hacerlo? Más aún, ¿el gobierno estaría obligado a perseguir a una persona que, sabiendo de tu propensión al fraude, te engaña para que compres algo real en lugar de algo falso? Recordando que "el gobierno" somos todos nosotros, ¿es correcto usar nuestro tiempo y dinero para financiar ejercicios tan ridículos como asegurarse de ser engañado cuando quiere ser engañado? ¿Y deberíamos castigar a la persona que rompe la promesa de engañarte?

 

En 1972 Dick Beeler editor de Animal Health and Nutrition, planteó estas perspicaces preguntas, pues estaba preocupado por la adopción de leyes en California y Oregon para certificar alimentos "orgánicos". Esas leyes marcaron el inicio de los esfuerzos que culminaron en 1990 con la aprobación de la Ley de Producción de Alimentos Orgánicos de EE, UU. (OFPA), que ordenó al Departamento de Agricultura de EE. UU. (USDA), establecer estándares de certificación. Aunque el USDA se había opuesto a la aprobación de esa ley, el pánico generado por el Alar (daminozida, regulador del crecimiento en plantas) y las campañas de grupos ambientalistas, consumidores y agricultores, convenció al Congreso para que la incluyera en la Ley Agrícola de 1990 [1].

 Según lo estipulado en la ley, la Secretaría de Agricultura estableció una Junta Nacional de Normas Orgánicas para ayudar a desarrollar una lista de sustancias permitidas en la producción orgánica y para asesorar a la Secretaría sobre otros aspectos de la implementación de un Programa Orgánico Nacional . En 1992, la Secretaría nombró a 15 personas, ocho de las cuales eran miembros de la industria. La junta en pleno celebró 12 reuniones y cinco reuniones conjuntas de comités y, a través de audiencias públicas y textos de personas interesadas, recibió aportes adicionales sobre el tema. Las recomendaciones a la Secretaría se presentaron en 1994 y posteriormente se emitieron 30 adendas. Las regulaciones que están vigentes se propusieron en 1997, con modificaciones de 1998. A partir del 21 de octubre de 2002, los productores que cumplen con las normas del USDA pueden mostrar en sus empaques, el sello "USDA/Organic".

Según se informó, las ventas minoristas totales de la industria orgánica aumentaron de mil millones de dólares, en 1990, a 7,800 millones, en el año 2000 [3]. La producción de cultivos orgánicos "certificados" aumentó de aproximadamente 400,000 hectáreas en 1992 a 1,350,000 en 1999 [2]. A pesar de este crecimiento, la industria orgánica representa un porcentaje muy pequeño de la producción y ventas agrícolas totales: solo el 0.3% de las tierras de cultivo de EE. UU y el 0,2% de los pastos de EE. UU. fueron certificados como orgánicos en 2001 [3,4].

Definiciones Nebulosas

El término "alimentos orgánicos" se refiere a los métodos utilizados para producir los alimentos y no a características propias de los alimentos. El concepto más común de alimentos "cultivados orgánicamente" fue expresado en 1972 por Robert Rodale, editor de la revista Organic Gardening and Farming, en una audiencia pública:

Los alimentos cultivados sin pesticidas; sin fertilizantes artificiales; cultivados en suelos cuyo contenido de humus aumenta por las adiciones de materia orgánica, en suelos cuyo contenido de minerales aumenta por la aplicación de fertilizantes minerales naturales; que no han sido tratado con conservantes, hormonas, antibióticos, etc. [5]

En 1980, un equipo de científicos nombrados por el USDA concluyó que no había una definición universalmente aceptada de "agricultura orgánica". Su informe establecía:

El movimiento orgánico representa un espectro de prácticas, actitudes y filosofías. Por un lado, encontramos a los agricultores orgánicos que no usarían fertilizantes químicos ni pesticidas bajo ninguna circunstancia. Estos productores sostienen su filosofía purista con rigidez. En el otro extremo del espectro, existen agricultores orgánicos que tienen un enfoque más flexible. Aunque intentan evitar el uso de fertilizantes químicos y pesticidas, no los descartan por completo. En cambio, cuando es absolutamente necesario, utilizan algunos fertilizantes y herbicidas de forma selectiva y con moderación, como segunda línea de defensa. Sin embargo, estos agricultores también se consideran agricultores orgánicos [6].

La aprobación de la Ley de Producción de Alimentos Orgánicos obligó al USDA a desarrollar una definición oficial. El 16 de diciembre de 1997, el Servicio de Comercialización Agrícola del USDA propuso las normas para un Programa Orgánico Nacional [7]. La propuesta se aplicó a todo tipo de productos agrícolas y a todos los aspectos de su producción y manejo, desde la gestión de la fertilidad del suelo hasta el empaquetado y etiquetado del producto final. La propuesta incluía: (a) estándares nacionales de producción y manejo, (b) una Lista Nacional de sustancias sintéticas aprobadas, (c) un programa de certificación, (d) un programa para acreditar a los certificadores, (e) requisitos de etiquetado, (f) disposiciones de aplicación, y (g) reglas para importar productos equivalentes. La norma propuesta define la agricultura orgánica, como:

Un sistema diseñado y administrado para la producción de productos agrícolas mediante el uso de métodos y sustancias que mantienen la integridad de los productos orgánicos hasta que llegan al consumidor. Lo que se logra utilizando, cuando sea posible, métodos culturales, biológicos y mecánicos, en lugar de sustancias, para lograr objetivos específicos dentro del sistema con el fin de mantener la fertilidad del suelo a largo plazo; aumentar la actividad biológica del suelo; asegurar un manejo efectivo de plagas; reciclar los desechos para devolver los nutrientes a la tierra; brindar cuidados adecuados a los animales de granja; y manipular los productos agrícolas sin el uso de aditivos sintéticos o de tratamientos externos, de acuerdo con la Ley y regulaciones en este sentido.

Los métodos de control de malezas y plagas a los que esto se refiere, incluyen la rotación de cultivos, el cultivo manual, el uso de mantillos (o acolchado), el enriquecimiento del suelo y el fomento de la existencia de depredadores y microorganismos beneficiosos. Si estos métodos no son suficientes, se pueden usar algunos productos químicos que se enlistan. (La lista no incluye productos químicos citotóxicos que están basados en carbono). La propuesta no requería el monitoreo de indicadores específicos de la calidad del suelo y del agua, pero dejaba la selección de actividades de monitoreo al productor en conjunto con el agente certificador.

Para la crianza de animales, no se permitían los antibióticos como estimulantes del crecimiento, solo para tratar infecciones. Las reglas permiten que hasta el 20% de la alimentación animal se obtenga de fuentes no orgánicas. Esto se hizo porque algunos nutrientes (como los minerales traza) no siempre están disponibles a partir de fuentes certificadas como orgánicas. La irradiación, que puede reducir o eliminar ciertas plagas, matar las bacterias causantes de enfermedades y prolongar la vida útil de los alimentos, se permite durante el procesamiento. La ingeniería genética también estaría permitida.

Las publicaciones comerciales de la industria de alimentos saludables y las del consumidor, estuvieron en desacuerdo con la propuesta de 1997. El Instituto Henry A. Wallace para la Agricultura Alternativa, por ejemplo, la llamó "fatalmente defectuosa". [8] La Asociación de Comercialización de Agricultores Orgánicos declaró:

La definición de orgánico tal como está escrita en la propuesta de los estándares nacionales orgánicos, carece del enfoque holístico central para las prácticas orgánicas. Las reglas propuestas se basan en un enfoque reduccionista de la producción de alimentos orgánicos que elimina conceptos clave como la salud del agroecosistema y la biodiversidad en la granja.

El USDA recibió más de 270,000 comentarios sobre las reglas propuestas [9]. Un funcionario de la asociación de distribuidores escribió que, si se implementan las reglas, sus miembros buscarían comprar sus productos agrícolas de fuentes extranjeras. Otros se quejaron de que las tarifas propuestas eran demasiado altas. Otras objeciones incluían el uso permitido de aminoácidos como promotores del crecimiento, antibióticos (cuando eran necesarios para salvar la vida del animal), medicamentos sintéticos para animales, aditivos alimentarios y alimentos para animales de fuentes no orgánicas. Las agencias de certificación con "estándares más altos" objetaron que se les prohibiría declarar esto en sus etiquetas. Algunos criadores de aves de corral se opusieron a las disposiciones que permitían la mezcla de aves de corral criadas en libertad con aves de crianza tradicional. Sin embargo, la gran mayoría de las objeciones se refirieron a las disposiciones que permitían la irradiación, la ingeniería genética y el uso de lodos residuales como fertilizante [10]. El reglamento final, que se publicó en diciembre de 2002, eliminó estas tres disposiciones. Canadá, que en 1999 se convirtió en el primer país en establecer un estándar orgánico nacional, también excluyó estos métodos [11].

Precio Premium, ¿para qué?

La intención de hacer regulaciones orgánica, es abordar los métodos de producción en lugar de las cualidades físicas de los productos en sí. En un comunicado de prensa de 1997, que acompañaba las reglas, Glickman declaró:

¿Qué es lo orgánico? En general, es la producción agrícola a través de un proceso natural en lugar de sintético. La parte natural de la definición es bastante obvia, pero el proceso tiene una distinción crítica. Cuando certificamos algo como orgánico, estamos certificando no solo un producto sino las prácticas agrícolas que lo producen. Por ejemplo, cuando compras un jitomate orgánico certificado, estás comprando el producto de una granja orgánica. Y los consumidores están dispuestos a pagar un poco más por ese tomate. Se ha demostrado que por los alimentos orgánicos se paga un extra. Los estándares nacionales son la forma de asegurar que los consumidores obtengan lo que están pagando.

No estoy de acuerdo. Muchos consumidores que desembolsan "un poco más", creen que los alimentos en sí mismos son más nutritivos, más seguros y más sabrosos. Pero la propuesta del USDA señala que "no se deben hacer distinciones entre los alimentos producidos de manera orgánica y los de forma no orgánica, en términos de calidad, apariencia o seguridad". En otras palabras, no se debe afirmar que los alimentos en sí mismos son mejores, ¡o incluso diferentes! Algunos consumidores creen que al comprar con la etiqueta "orgánica", están fomentando prácticas agrícolas que son mejores para el medio ambiente.

En 2003, Rodale Press comenzó a publicar el Índice de Precios de Nueva Agricultura Orgánica , que compara los precios de alrededor de 40 alimentos orgánicos y otros cultivados convencionalmente. Los alimentos orgánicos tienden a costar significativamente más, como lo muestran estudios publicados con anterioridad.

¿Más nutritivos?

Los alimentos orgánicos ciertamente no son más nutritivos [12]. El contenido de nutrientes de las plantas está determinado principalmente por herencia. El contenido de minerales puede ser afectado por el contenido mineral del suelo, pero esto no tiene importancia en la dieta general. Si faltan nutrientes esenciales del suelo, la planta no crece. Si las plantas crecen, eso significa que están presentes los nutrientes esenciales.. Los experimentos realizados durante muchos años no encuentran diferencias en el contenido de nutrientes de plantas cultivadas orgánicamente y las cultivadas en condiciones agrícolas convencionales.

¿Más seguros?

Muchos defensores "orgánicos" sugieren que sus alimentos son más seguros porque tienen menos residuos de pesticidas. Sin embargo, los niveles de pesticidas en nuestros suministros de alimentos, no son altos. En algunas situaciones, los pesticidas incluso reducen los riesgos para la salud, previniendo el crecimiento de organismos nocivos, incluidos los mohos que producen sustancias tóxicas [12].

Para proteger a los consumidores, la FDA establece niveles de tolerancia en los alimentos y realiza frecuentemente estudios "canasta básica", en los que se compran alimentos que se producen en diferentes regiones de Estados Unidos, para analizarlos. En 1997 los resultados de estos estudios, mostraron que alrededor del 60% de las frutas y verduras no tenían pesticidas detectables, mientras que un bajo porcentaje alcanzaba niveles no permitidos: 1.2 % de los alimentos nacionales y 1.6% de los alimentos importados [13]. Su Estudio Anual Total de Dieta, siempre ha encontrado que el consumo de alimentos en los Estados Unidos se encuentra dentro de los estándares internacionales y de la Agencia de Protección Ambiental (EPA).

La mayoría de los estudios realizados desde principios de la década de 1970 descubrieron que los niveles de pesticidas en alimentos designados como orgánicos eran similares a los de alimentos provenientes de agricultura convencional. En 1997, Consumer Reports compró cerca de quinientos kilogramos de tomates, melocotones, pimientos verdes y manzanas en cinco ciudades y los analizó para buscar más 300 pesticidas sintéticos. Se detectaron rastros en el 77% de los alimentos convencionales y en el 25% de los alimentos etiquetados como orgánicos, pero solo una muestra de cada uno sobrepasó el límite establecido por la EPA [14].

Los pesticidas pueden ubicarse en la superficie de los alimentos, así como debajo de esta. Las cantidad que puede removerse al lavarlos, depende de la ubicación, cantidad de pesticida, así como la temperatura del agua de enjuague y si se usa detergente o no. La mayoría de las personas enjuagan sus frutas y verduras con agua potable antes de comerlas. De hecho, Consumer Reports on Health recomienda esto [15].Consumer Reports declaró que no hace esa recomendación porque la FDA analiza los alimentos sin lavar. La cantidad de pesticidas eliminados por enjuague simple no se ha estudiado científicamente, pero probablemente es pequeña. Consumer Reports perdió una oportunidad de oro para evaluarlo.

¿Los pesticidas que se encuentran en los alimentos convencionales representan una amenaza para la salud? ¿La diferencia en el contenido de pesticidas justifica la compra de alimentos etiquetados como "orgánicos"? Consumer Reports establece de forma equivocada: "Para los consumidores en general, la verdad inquietante es que nadie sabe realmente qué puede ocasionar el consumo de pequeñas cantidades de pesticidas, en una persona. El efecto, si lo hay, probablemente es pequeño para la mayoría de los individuos, pero puede ser significativo para la población en general." Pero los editores también recomiendan: "Nadie debe evitar las frutas y verduras por temor a los pesticidas; Los beneficios para la salud de estos alimentos superan cualquier riesgo posible".

El Dr. Manfred Kroger, consultor de Quackwatch y profesor de Ciencias de los Alimentos, de la Universidad del Estado de Pennsylvania, ha planteado el asunto de manera más clara:

La agricultura científica ha proporcionado a los estadounidenses el suministro de alimentos más seguro y abundante del mundo. Los productos químicos agrícolas son necesarios para mantener este suministro. El riesgo de los residuos de pesticidas, si los hay, es minúsculo, no vale la pena preocuparse y no hace necesario el pago de precios más altos.

¿Más sabrosos?

Los alimentos cultivados "orgánicamente" no son intrínsecamente más sabrosos que los alimentos cultivados convencionalmente. El sabor está influenciado por la frescura, que puede depender qué tan lejos deben enviarse los productos del agricultor al consumidor. Los tipos de frutas y verduras disponibles, cultivadas localmente, varían de una comunidad a otra. Si se producen de forma orgánica o convencional es poco probable que haya alguna diferencia.

A principios de la década de 1990, investigadores israelíes realizaron 460 evaluaciones de nueve diferentes frutas y verduras y no encontraron diferencias significativas en la calidad entre las muestras "orgánicas" y las cultivadas convencionalmente [16]. El estudio de Consumer Reports no encontró diferencias consistentes en apariencia, sabor o textura.

Se dice que las aves de corral producidas orgánicamente ("en libertad") se crían en un ambiente donde son libres deambular por donde quieran. Para usar este término, los granjeros deben firmar una declaración jurada que diga que los pollos tienen acceso a exteriores. Recientemente, una prueba de sabor realizada por Consumer Reports calificó de forma promedio, a dos marcas de pollos "en libertad", entre nueve marcas analizadas. En su edición de marzo de 1998, expresaron que a pocos pollos les gusta deambular además de que un granjero declaró que la libertad de crianza, probablemente le resta valor al sabor, porque disminuye la calidad de los alimentos ingeridos por los pollos [17].

¿Mejor para el medio ambiente?

Muchos compradores de alimentos "orgánicos" creen que el dinero extra que pagan beneficiará en última instancia al medio ambiente, alentando a que más agricultores usen métodos "orgánicos". Pero esto puede no tener mucho efecto porque la agricultura "orgánica" es demasiado ineficiente para satisfacer las necesidades alimentarias del mundo. Además, la línea divisoria entre la agricultura orgánica y la convencional no es clara porque varias prácticas no son exclusivas de una u otra. Por ejemplo, los agricultores "orgánicos" que tienden a no usar pesticidas, pueden cambiar de opinión ante la amenaza de pérdida de cultivos. Si ciertos patrones de uso de pesticidas causan más daño que beneficio y hay una manera de remediar la situación, las personas preocupadas pueden buscar reglas que solucionen el problema. No creo que pagar extra por la comida beneficie a nadie más que a quienes la venden.

¿Poderes curativos especiales?

Muchos profesionales poco convencionales recomiendan los alimentos cultivados orgánicamente como parte de sus supuestos regímenes de tratamiento. La pretensión más extrema que he visto proviene de A Perfect Healing, una pequeña organización sin fines de lucro con sede en Florida que está "comprometida con el uso, la educación, la investigación y la agricultura de alimentos cultivados orgánicamente y suplementos nutricionales en la recuperación de enfermedades". [18] El resumen de su guía establece que:

Los alimentos orgánicos contienen miles de elementos antibióticos y antivirales, presentes solo en suelos orgánicos altamente compostados. Cuando comemos estos alimentos, depositan los elementos absorbidos del suelo en nuestros cuerpos, donde luego vigilan y eliminar todas las enfermedades y previenen nuevos ataques. Incluso cánceres y otras formas de enfermedades aparentemente no infecciosas, se han curado de esta manera. Estos elementos que combaten enfermedades y el alto nivel de nutrientes que los alimentos orgánicos reciben de suelos nutritivos, son muy poderosos. Se ha comprobado que devuelven a la salud a personas enfermas [19].

La conclusión

Las reglas revisadas entraron en vigencia el 21 de octubre de 2002. La última definición del USDA establece:

La comida orgánica es producida por agricultores que enfatizan el uso de recursos renovables y la conservación del suelo y el agua para mejorar la calidad ambiental para generaciones futuras. La carne, las aves, los huevos y los productos lácteos orgánicos provienen de animales a los que no se les da antibióticos ni hormonas de crecimiento. Los alimentos orgánicos se producen sin usar la mayoría de los pesticidas convencionales; fertilizantes a base de petróleo o fertilizantes a base de lodos de aguas residuales; bio-ingeniería o radiación ionizante. Antes de que un producto se pueda etiquetar como "orgánico", un certificador aprobado por el gobierno debe inspeccionar la granja donde se cultivan los alimentos para asegurarse de que el agricultor sigue todas las reglas necesarias para cumplir con los estándares orgánicos del USDA. Las empresas que manipulan o procesan alimentos orgánicos antes de que lleguen a los supermercados o restaurantes locales, también deben estar certificadas [20].

Una revisión exhaustiva publicada el mismo año concluyó:

  • Los estudios que compararon alimentos derivados de sistemas de cultivo orgánicos y convencionales se evaluaron respecto a tres áreas clave: valor nutricional, calidad sensorial y seguridad alimentaria. Es evidente a partir de esta evaluación que hay pocos estudios bien controlados que son capaces de hacer una comparación válida. Con la posible excepción del contenido de nitratos, no hay pruebas sólidas de que los alimentos orgánicos y convencionales difieran en las concentraciones de diversos nutrientes.
  • Si bien hay informes que, indican que las frutas y verduras orgánicas y convencionales pueden diferir en una variedad de cualidades sensoriales, los hallazgos son inconsistentes.
  • Si bien es probable que los alimentos cultivados orgánicamente tengan niveles más bajos de pesticidas, existe muy poca documentación de los niveles residuales [21].

En 2006, el Instituto de Tecnólogos de Alimentos concluyó:

Si bien muchos estudios lo demuestran. . . diferencias cualitativas entre los alimentos orgánicos y convencionales, es prematuro concluir que cualquiera de estos sistemas alimentarios es superior al otro, respecto a la seguridad o la composición nutricional. Los residuos de pesticidas, las toxinas naturales, los nitratos y los compuestos polifenólicos ejercen sus riesgos o beneficios para la salud en función de la dosis y aún no existen datos para determinar si las diferencias en cantidad, de dichas sustancias químicas, entre alimentos orgánicos y los convencionales, tiene importancia biológica [22].

En 2009, después de revisar 182 estudios científicos publicados entre 1958 y febrero de 2008, la Agencia Británica de Normas Alimentarias concluyó:

No se detectó evidencia de una diferencia en el contenido de nutrientes y otras sustancias entre los cultivos y productos pecuarios, obtenidos de manera orgánica y convencional, respeto a mayoría de los nutrientes evaluados en esta revisión, lo que sugiere que los cultivos y productos pecuarios orgánicos y convencionales, son ampliamente comparables en su contenido de nutrientes. Las diferencias detectadas en el contenido de nutrientes y otras sustancias entre los cultivos y productos pecuarios orgánicos y convencionales son biológicamente plausibles y probablemente se relacionan con las diferencias en el manejo de cultivos o animales y la calidad del suelo. Cabe señalar que estas conclusiones se relacionan con la evidencia actualmente disponible, que contiene limitaciones de diseño y comparación de los estudios. No hay pruebas sólidas de que una mayor ingesta, de los nutrientes identificados en esta revisión, que están presentes en cantidades mayores en cultivos y productos pecuarios orgánicos, sea beneficiosa para las personas que consumen una dieta variada normal, y por lo tanto es poco probable que estas diferencias en el contenido de nutrientes sean relevantes para la salud del consumidor [23].

Sin embargo, si desea pagar más por su comida, el gobierno de EE. UU., le ayudará a hacerlo. Quienes violen las reglas pueden ser multados por infracción hasta por $10,000. Pero la "certificación" orgánica, sin importar cuáles sean las reglas, no protegerá a los consumidores. Los alimentos certificados como "orgánicos" no serán más seguros ni más nutritivos que los alimentos "normales". Tampoco hay ninguna razón lógica para concluir que tengan propiedades especiales para curar enfermedades. Solo costarán más y pueden disminuir la confianza pública en la seguridad de los alimentos "comunes", En lugar de legitimar disparates sobre la salud, nuestro gobierno debería hacer más para atacar su propagación.

Referencias

  1. Larkin M. Organic foods get government "blessing" despite claims that aren't kosher. Nutrition Forum 8:25-29, 1991.
  2. Greene CR. U.S. organic farming emerges in the 1990s: Adoption of certified systems. USDA Agricultural Research Service, Resource Economics Division, Information bulletin No. 770, June 2001.
  3. Dimitri C, Green CR. Recent growth patterns in the U.S. organic food market. USDA Agricultural Research Service, Resource Economics Division, Information bulletin No. 777, Sept 2002.
  4. Data: Organic production. USDA Economic Research Service, Oct 18, 2002.
  5. Rodale R. Testimony. New York State public hearing in the matter of organic foods. New York City, Dec 1, 1972.
  6. USDA Study Team on Organic Farming. Report and Recommendations on Organic Farming. USDA, July 1980.
  7. National Organic Program; Proposed Rule. Federal Register 62:65850-65967, 1997.
  8. Youngberg IG and others. Beyond the "Big Three": A comprehensive analysis of the proposed National Organic Program. Greenbelt, MD: Henry A. Wallace Institute for Alternative Agriculture, April 30, 1998.
  9. Public outcry to organic regs. Natural Foods Merchandiser 19(12):36, 1998.
  10. National Organic Program: Final rule. Federal Register 65:80547-80684, 2000. (Dec 21, 2000)
  11. The National Standard of Canada for Organic Agriculture. Ottawa: Canadian Organic Advisory Board (COAB), June 1999.
  12. Newsome R. Organically grown foods: A scientific status summary by the Institute of Food Technologists' expert panel on food safety and nutrition. Food Technology 44(12):123-130, 1990.
  13. FDA Center for Food Safety and Applied Nutrition. Pesticide Program: Residue Monitoring 1999, August 2000.
  14. Organic produce. Consumer Reports 63(1):12-18, 1998.
  15. Healthy ideas: Wash your produce. Consumer Reports on Health, 10(3):5, 1998.
  16. Basker D. Comparison of taste quality between organically and conventionally grown fruits and vegetables. American Journal of Alternative Agriculture 7:129-136, 1992.
  17. Chicken: What you don't know can hurt you. Consumer Reports 63(3):12-18, 1998.
  18. Who we are. Animal Concerns Community Web site, accessed July 16, 2006.
  19. A Perfect Healing. Guidestar Web site, January 31, 2005. [Requires membership to view]
  20. Organic food standards and labels: The facts. USDA Web site, accessed Oct 21, 2002.
  21. Boume D, Prescott J. A comparison of the nutritional value, sensory qualities, and food safety of organically and conventionally produced foods. Food Science and Nutrition 42:1-34, 2002.
  22. Winter CK, David SF. Organic foods. Journal of Food Science 71:E117-R124, 2006.
  23. Dangour A and others. Comparison of composition (nutrients and other substances) of organically and conventionally produced foodstuffs: A systematic review of the available literature. Food Standards Agency, July 2009.

Por Dr. Stephen Barrett  revisado en Mayo 16, 2012 , publicado originalmente en Quackwatch;

"Organic" Foods: Certification Does Not Protect ConsumersCertification Does Not Protect Consumers

Traducción por Paula Ximena García Reynaldos para verificencia, con autorización de Quackwatch

Articulo revisado por Liliana Ruvalcaba

Modificado por última vez en Viernes, 19 Abril 2019 04:18

Información adicional

  • Traducción: Paula Ximena García Reynaldos 
  • Edición / Revisión: Liliana Ruvalcaba

Stephen Barrett

Stephen Barrett, M.D., es un psiquiatra retirado que vive cerca de Chapel Hill, Carolina del Norte, ha alcanzado renombre nacional como autor, editor y defensor de los consumidores. Además de dirigir Quackwatch, es miembro del Comité de investigación escéptica.
En 1984, recibió el Premio Especial a la Citación del Comisionado de la FDA por el Servicio Público en la lucha contra la charlatanería de nutrición. En 1986, fue galardonado con la membresía honoraria en la American Dietetic Association. Desde 1987 hasta 1989, enseñó educación para la salud en la Universidad Estatal de Pennsylvania. Él figura en Marquis Who's Who in America y recibió el Premio por Servicio Distinguido a la Educación para la Salud 2001 de la Asociación Americana para la Educación para la Salud. También es miembro de la junta de Prescription Justice, un grupo sin fines de lucro que trabaja para bajar los precios de los medicamentos. Su biblioteca de investigación alberga más de 5,000 libros y 100,000 documentos y grabaciones recopiladas durante un período de 50 años.

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