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Disforia de género en niños

Las transiciones de género son cada vez más comunes. Los adultos pueden tomar decisiones informadas sobre tratamientos hormonales y cirugías de reasignación de género, pero ¿qué pasa con los niños?

En 1952, ciertos titulares anunciaban en primera página: "Ex-GI se convierte en belleza rubia". George Jorgensen, un veterano del ejército estadounidense, se sometió a una cirugía de reasignación de sexo en Dinamarca y regresó a Estados Unidos como mujer, Christine Jorgensen. Los médicos le extirparon el pene y los testículos, le administraron hormonas femeninas y crearon una vagina artificial. No fue la primera instancia de una cirugía de este tipo, pero fue la que condujo a una publicidad y una conciencia pública generalizadas.

Con ejemplos de celebridades como Chas Bono y Caitlyn Jenner, la sociedad se ha vuelto más consciente y más receptiva a las transiciones de género, aunque la cuestión de la elección del baño todavía provoca mucha controversia. Cada vez más niños reportan disforia de género. ¿Cuándo es apropiado ofrecerles intervenciones de transición de género?

Algunas definiciones

Transgénero es un término general para las personas cuya identidad de género y/o expresión de género difiere del sexo que se les asignó al nacer . La orientación sexual se refiere a la preferencia de las parejas sexuales. Las personas transgénero tienen el mismo espectro de orientación sexual que las personas cisgénero: pueden ser heterosexuales, homosexuales, bisexuales o asexuales.

Transexual se refiere a quienes buscan asistencia médica en la transición de un sexo a otro. Si una persona con cromosomas masculinos XY pasa a ser mujer y se siente atraída hacia los hombres, se le considera heterosexual. Disforia de género es un término que denota la angustia causada por un conflicto de género.

El Manual diagnóstico y estadístico de trastornos mentales ( DSM-5 ) reemplazó la designación anterior del trastorno de identificación de género (GID, por sus siglas en inglés) con el término disforia de género, y proporcionó criterios específicos para realizar el diagnóstico en adultos y adolescentes. Las personas que no cumplen con los criterios pero que experimentan angustia clínicamente significativa pueden ser diagnosticadas con otra disforia de género específica o disforia de género no especificada.

Además de los criterios para diagnosticar adultos y adolescentes, el DSM-5 proporciona estos criterios separados para diagnosticar la disforia de género en los niños:

Al menos seis de los siguientes problemas y un trastorno o deterioro significativo asociado en la función, con una duración de al menos seis meses:

  1. Un deseo fuerte de ser del otro género o la insistencia en que se es del otro género.
  2. Una preferencia fuerte por usar ropa típica del género opuesto.
  3. Una preferencia fuerte por los roles del género opuesto en los juegos de simulación o fantasía.
  4. Una preferencia fuerte por los juguetes, juegos o actividades estereotípicamente utilizadas por o a las que se dedica el otro género.
  5. Una preferencia fuerte por compañeros de juego del otro género.
  6. Un rechazo fuerte a los juguetes, juegos y actividades típicos del género asignado.
  7. Un disgusto fuerte por la propia anatomía sexual.
  8. Un deseo fuerte de poseer las características físicas del sexo que coinciden con el género experimentado.

Estos criterios son en gran medida subjetivos: ¿qué tan fuerte es "una preferencia fuerte"? Dependen del médico y dejan cierto margen de maniobra para que diferentes profesionales clínicos estén en desacuerdo.

¿Cuándo saben los niños?

Se han reportado signos de disforia de género desde los dos años de edad. Pero también hay disforia de inicio tardío que se manifiesta en adultos. Caitlyn Jenner se casó con tres mujeres y tuvo seis hijos antes de su cambio de género, a los 66 años. Algunos adultos transgénero recuerdan haber tenido sentimientos del género opuesto  en la infancia, mismos que nunca expresaron. A veces, los pacientes con disforia de género de inicio temprano se identifican primero como homosexuales, antes de expresar un deseo de pertenecer al otro género.

El problema con el diagnóstico de disforia de género de inicio temprano es que algunos niños se sentirán de manera diferente cuando crezcan. El comentario de un lector de un artículo del New York Times dice:

Aproximadamente a los cinco años de edad, estaba convencido de que era un niño que había nacido por error en el cuerpo de una niña. Esto fue en la década de 1950, por lo que nunca hubo una discusión sobre mis sentimientos, y obviamente nunca escuché sobre la "disforia de género". Para cuando llegué a la adolescencia,, esos sentimientos habían desaparecido. Los padres que se apresuran a permitir que los niños hagan la "transición" cuando son pequeños pueden estar haciéndoles más daño que si esperaran a ver si siguen sintiéndose igual cuando son un poco mayores.

¿Cuántos niños “lo superan”?

Ese artículo del NYT reportó:

Varios estudios han rastreado la persistencia de la disforia de género en los niños a medida que crecen. Por ejemplo, el estudio del Dr. Richard Green sobre niños pequeños con disforia de género en la década de 1980 encontró que sólo uno de los 44 niños tenía disforia de género en la adolescencia o en la edad adulta. Y un estudio realizado en 2008 por Madeleine SC Wallein, en el Centro Médico Universitario VU en los Países Bajos, informó que en un grupo de 77 jóvenes de cinco a doce años, en el que todos tenían disforia de género al inicio del estudio, después de un seguimiento promedios de 10 años, el 70% de los los niños y el 36% de las niñas ya no presentaban disforia de género.

Se dice que no hay forma de predecir los casos que persistirán, pero la persistencia aumenta con la edad en el momento del diagnóstico: en los adolescentes, aproximadamente el 75% de la disforia de género persistirá.

Una presentación durante el 23º Simposio Bienal de la Asociación Mundial de Profesionales para la Salud Transgénero, el 16 de febrero de 2014, en Bangkok, cuestionó la metodología de dichos estudios. Se cuestionó la selección de los sujetos: algunos no encajaban con el diagnóstico y otros habían recibido tratamiento. Se dijo que el seguimiento no fue suficientemente largo, que se ignoraron las pruebas retrospectivas y se hicieron suposiciones injustificadas. La conclusión era que:

  • La evidencia muestra que la mayoría de los niños no conformes con su género no se convierten en adolescentes o adultos con disforia de género.
  • La evidencia no muestra que la mayoría de los niños verdaderamente disfóricos de género desistan de sus identidades de género antes de la adolescencia.
  • La evidencia muestra que la disforia anatómica intensa se asocia con la persistencia.
  • La evidencia no respalda la especulación de que permitir la transición social en la niñez atrapará a los jóvenes cisgénero en roles incongruentes con sus identidades.

En un artículo reciente, James Cantor no estuvo de acuerdo con lo anterior. Consideraba que las metodologías estaban bien, pero también pensó que no importaba. Comentó: "Incluso si las críticas fueran válidas, las conclusiones de los estudios seguirían siendo las mismas." Se han realizado 12 estudios en total donde se siguieron niños transgénero para ver cómo se sentían en la edad adulta, y los 12 llegaron a la misma conclusión: "la mayoría de los niños dejan de sentirse transgénero cuando crecen". Los estudios y los números que aparecen en los reportes se enumeran aquí.

Algunos han especulado que ser transgénero es más aceptable para la ideología cristiana que ser gay o lesbiana. Un padre dijo:

Mi temor es que hay muchos niños no conformes con su género a quienes se medicaliza a edades tempranas, y eso los lleva por un camino de infertilidad, cirugía e inyecciones de hormonas de por vida cuando, si se les diera tiempo de crecer, serían adultos gays y lesbianas felices y sanos. O tal vez adultos heterosexuales que simplemente no son conformes con su género.

Y no es sólo la ideología cristiana. En Irán las personas gays son ejecutadas, pero se pagan las cirugías de reasignación de sexo.

Tratamiento

La historia de las cirugías de reasignación de género se ve empañada por la desastrosa historia de David Reimer, quien perdió el pene a los ocho meses de edad en un accidente de circuncisión. El Dr. John Money creía que el género era simplemente una construcción social, una cuestión de crianza más que de naturaleza, por lo que aconsejó que se alterara quirúrgicamente a David para que pareciera mujer, y que se le criara como niña, Brenda. Las cosas no salieron bien. A los 14 años, David comenzó el proceso de reasignación como varón. Se casó con una mujer, sufrió depresión y abuso de drogas, y se suicidó a la edad de 38 años.

Las opiniones del Dr. Money sobre el género fueron cuestionadas por Paul McHugh, un psiquiatra de la misma institución. McHugh negó que la cirugía de reasignación hubiera sido médicamente necesaria o éticamente justificable en ningún momento, y sintió que los cirujanos estaban simplemente cooperando con un pensamiento delirante. Comparó esto con proporcionar liposucción a una anoréxica con bajo peso, pero que cree tener sobrepeso.

Los tribunales familiares en Australia han autorizado el consentimiento para una terapia médica en tres etapas, conocida como protocolos holandeses:

  1. Se bloquea la pubertad con la hormona liberadora de gonadotropinas (GnRH).
  2. Se dan hormonas del sexo opuesto (estrógeno y testosterona).
  3. Se llevan a cabo cirugías de reasignación de género.

Se han expresado inquietudes acerca del posible daño irreversible causado por las hormonas utilizadas para retrasar la pubertad. Y la cirugía es, obviamente, irreversible.

Ética

Este problema plantea preocupaciones éticas sobre el tratamiento de niños demasiado pequeños para dar su consentimiento legal. Se han planteado preocupaciones similares acerca de la circuncisión neonatal, la perforación de las orejas y el rechazo de tratamientos que salvan vidas para los niños cuyos padres tienen objeciones religiosas. Hay otra disforia, la disforia de integridad corporal, donde las personas experimentan un desajuste entre su imagen corporal y su anatomía, lo que a menudo resulta en un deseo fuerte de que se les ampute una extremidad. ¿Sería ético amputar la pierna de un niño de diez años porque ya no la quiere? ¿Sería ético amputarle el pene porque ya no lo quiere? ¿O los pechos de una chica porque ya no los quiere? ¿A qué edad debemos ceder a los deseos de los niños en lugar de decidir por ellos que lo que quieren no es lo mejor para ellos mismos?

En 2011 se realizaron 4,830 cirugías de aumento de senos en adolescentes menores de 18 años. ¿Deberían haberse retrasado hasta después de los 18? ¿De los 21? No todos los niños maduran al mismo ritmo, y la parte del cerebro que toma decisiones no se desarrolla completamente sino hasta alrededor de los 25 años. En este sentido, algunos cirujanos se niegan a realizar vasectomías a hombres de cualquier edad que nunca han tenido un hijo, porque muchos de ellos cambiarán de opinión, lamentarán la cirugía y solicitarán un procedimiento de reversión que puede no tener éxito. Aquí es donde el principio de autonomía del paciente entra en conflicto con el principio de la no maleficencia (no hacer daño). Son decisiones difíciles para los expertos en ética, y no presumo tener respuestas. Hay posibles daños causados por retrasar la transición de género: consecuencias psicosociales, acoso escolar, suicidios, etc. ¿Cómo puede el profesional médico sopesar los daños y beneficios en un caso individual?

Walt Heyer señala que la postura políticamente correcta es alentar, afirmar y ayudar al niño a "declararse" como transgénero. Pero puede que éste no sea siempre el curso más sabio. No sabemos qué sucederá en los próximos 20 años, sin embargo, estamos guiando a padres e hijos en una dirección como si supiéramos.

Heyer dice que aprobar el cambio de identidad de género en niños, social y médicamente, puede caracterizarse como abuso infantil. Dice:

Desde hace 12 años, la gente ha hecho contacto conmigo después de visitar mi sitio web, SexChangeRegret.com, para contarme sobre su insatisfacción con su cambio de género y su deseo de volver a su género de nacimiento. Últimamente, la frecuencia está aumentando y tengo una gran sensación de urgencia por advertir a cualquiera que esté considerando un cambio de género que vaya con cuidado.

Conclusión: irse con cuidado

Los niños con disforia de género están sufriendo. Algunos tienen trastornos de salud mental coexistentes, otros son acosados y otros intentan suicidarse. Deben ser tratados con compasión y no con falsas garantías de que la transición de género resolverá sus problemas de manera confiable. No podemos predecir qué disforia persistirá hasta la edad adulta. Podemos ofrecer asesoramiento, utilizar tratamientos médicos con cautela y demorar las cirugías irreversibles hasta que el niño pueda dar un consentimiento informado. Quizá la mejor solución sería que la sociedad rechazara la dicotomía de dos géneros, aceptara que el género es un espectro y fuera más tolerante a las diferencias individuales de sentimientos y comportamientos que se localizan en cualquier parte de dicho espectro. Hasta que eso no suceda, debemos ir con cuidado.

 

Por Harriet Hall , 14 Mayo 2019 

Articulo publicado originalmente en Science Based Medicine

Gender Dysphoria in Children

 

Este articulo ha recibido algunas criticas que consideramos el lector debe tomar en cuenta, entre esos puntos est'an:

*Confunde “inconformidad de género” con “disforia de género”.
*Da a entender que la cirugía de cambio de sexo en menores de edad es algo común, cuando está prohibido realizarla en menores de 16 años.
*La reasignación como mujeres a niños sin genitales (como David Reimer) es una cuestión diferente, que nada tiene que ver con la disforia de género
*Alega que no sabemos si los tratamientos hormonales son peligrosos, cuando se han usado en forma segura por años para cuestiones no relacionadas.
*El enlace que usa como referencia es un sitio cristiano de noticias.

En los comentarios del artículo original la autora reconoció que no conoce bien el tema y que está haciendo su mejor esfuerzo."

Editores de verificiencia

Modificado por última vez en Jueves, 06 Junio 2019 16:31

Información adicional

  • Traducción: Samantha McDermott
  • Edición / Revisión: Liliana Ruvalcaba

Harriet Hall

Harriet Hall, MD, también conocida como La Doctora Escéptica (The SkepDoc), es una médica de familia jubilada que escribe sobre pseudociencia y prácticas médicas cuestionables. Recibió su licenciatura y maestría en medicina por la Universidad de Washington, realizó su pasantía en la Fuerza Aérea (fue la segunda mujer en hacerlo) y fue la primera mujer graduada en la residencia de medicina familiar de la Fuerza Aérea en la Base de la Fuerza Aérea Eglin.

Durante su larga carrera como médica de la Fuerza Aérea, ocupó diversos cargos, desde cirujana de vuelo hasta Directora de Servicios Médicos de Base (DBMS) e hizo de todo, desde ayudar al nacimiento de bebés hasta tomar los controles de un B-52. Se jubiló con el rango de coronel.  

En 2008 publicó sus memorias

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