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¿Están apareciendo enfermedades más mortales que el COVID19? ¿Hay razón para preocuparse?

A lo largo de los últimos meses, por si fuera poco estar sufriendo las consecuencias del SARS-CoV-2, los medios informativos han hecho eco de la “aparición” de nuevas enfermedades mortales. Podemos citar entre estas causas de preocupación al hantavirus (marzo), el “resurgimiento” de la llamada peste negra (julio) y para colmo, el reciente, ya antes “declarado extinto”, bunyavirus (agosto).

Más allá de lo impactante que puedan resultar los titulares de este tipo de noticias, lo cual suelen aprovechar los medios sensacionalistas, adelanto, no hay razón para preocuparse. El virus actual, SARS-CoV-2, es una especie de reciente aparición y mucho más virulenta que otros coronavirus que nos han dado problemas como el MERS-CoV y el SARS-CoV, cuya virulencia es comparable al virus causante de la Gripe Española (H1N1), que mató de 20 a 50 millones de personas entre 1918 y 1919 (a diferencia de ahora que tenemos más recursos y conocimiento para enfrentar el peligro). Solo es debido a la situación actual que estas noticias alcanzan los encabezados, pues son notas que se repiten año con año, al ser enfermedades endémicas de ciertas zonas. Es decir, no son nuevos peligros. Y cabe decir, ninguno tiene un origen reciente en China.


Lo que sigue es hacer una breve evaluación del potencial peligro de cada infección:

Hantavirus

Se trata de un virus que es posible contraer al exponerse a los desechos de ciertos roedores, especialmente al ratón ciervo. Además, es posible la propagación entre humanos, pero se trata de algo infrecuente. No existe tratamiento para los casos de infección por Hantavirus, pero ya se está trabajando en una vacuna desde hace algunos años; así que habría que esperar los ensayos clínicos correspondientes. Más allá de lo cual, las medidas de prevención basadas en la higiene siguen siendo el método adecuado para enfrentar la propagación de la infección.

Pero no hay razón para preocuparse. El Hantavirus es conocido desde hace setenta años; el primer brote se reportó durante la Guerra de Corea (1950-1953). Justamente del río Hantaan en Corea tomó su nombre. Además, hay unos pocos cientos de casos al año, sobre todo en el continente americano. Por lo que no es una noticia que debiera estremecer. Además, al igual que los dos casos siguientes, se trata de un agente infeccioso de origen zoonótico, transmitido de animales a humanos por contacto directo. Y en los tres casos transmitido casi exclusivamente de ese modo --por lo que no podría extenderse a nivel pandemia--.

En el mundo estos son sucesos que ocurren de manera rutinaria; la alerta sobre el Hantavirus en China fue meramente local, razón por la cual la OMS no emitió ningún comunicado. De modo que ni siquiera tuvo porqué ser una noticia difundida internacionalmente. 

Peste negra (del latín “pestis”: enfermedad) 

Se trata en este caso de una infección bacteriana causada por la Yersinia pestis. Una bacteria que se suele contraer a partir de ser picado por pulgas que antes se han  alimentado de sangre de algún roedor infectado, como ratas o marmotas. En casos excepcionales es posible contagiarse manipulando directamente al roedor. Además es posible contraer la enfermedad por respirar gotas de saliva infectada, al igual que los coronavirus (menos frecuente).

Tal enfermedad es grave, tan es así que causó la mayor epidemia de la historia, durante la Edad Media. Dependiendo de si la bacteria infecta los ganglios linfáticos, los pulmones o la sangre, se suele identificar como peste bubónica, neumónica o septicémica, respectivamente. Última afección que causa gangrena en los dedos de las manos y/o los pies, lo cual le dió su nombre. 

Sin embargo, nunca se erradicó. Según la OMS sufren el padecimiento entre 1000 y 2000 personas cada año. Pero, en la actualidad con antibióticos comunes, si se administran a tiempo, es posible salvar la vida de quien se infecte. Además, ahora sabemos cómo prevenirla. 

También se trató de una alerta en China (Mongolia interior), pero fue una alerta local como en el anterior caso, como podría haber sido en cualquier país. Así que tampoco, pues, debió tenerse la falta de delicadeza para hacer eco del evento.

Bunyavirus

Se trata de un virus --conocido desde 2009--, que acaba de resurgir en zonas rurales de China. Es transmitido por garrapatas que previamente se alimentaron de sangre de animales infectados o, menos común, de persona a persona a través de la saliva y la sangre. Se trata también de una afección grave y altamente patógena, pero no como para causar alerta fuera de la localidad en que se da el fenómeno. 

Ya hace tres años se habían reportado algunos casos, por lo que sí se considera un posible resurgimiento de la enfermedad. Pero, por conocerse el vector principal de la misma, la garrapata, se puede contener. No existe tratamiento ni vacuna aún, pero es posible tratar los síntomas mientras el sistema inmune actúa.

Cabe mencionar que en realidad los bunyavirus son una familia (Bunyaviridae), y el virus tratado aquí es el virus de la fiebre severa con trombocitopenia (SFTSV). Y en dicha familia, por cierto, se encuentra el Hantavirus

Conclusión

A pesar de la ignorancia e ineptitud de gobiernos que por décadas han dejado de lado la inversión en salud y que, en consecuencia, han causado que la pandemia se intensifique, estamos en un punto de la historia que permite enfrentarnos mucho mejor que en cualquier otra época a los patógenos con potencial epidémico. Enfermedades de pesadilla como la peste ya no son la amenaza que fueron en el pasado. De manera que lo más sensato es informarse en fuentes oficiales sobre qué medidas es posible tomar para mitigar este tipo de riesgos, haciendo a un lado el periodismo falto de ética que recurre al sensacionalismo. En este caso, según fuentes oficiales, y la historia misma: no hay que temer. Solo queda seguir las recomendaciones del único riesgo actual, cuyo conocimiento también nos permite enfrentarlo.

Referencias

 

Modificado por última vez en Jueves, 03 Septiembre 2020 15:58

Información adicional

  • Revisión Técnica: Francisco Amezola

Eduardo N. Torres

Egresado de filosofía por la Universidad de Guadalajara, con especialidad en filosofía de la ciencia. Autodidacta. Amante de los cursos en línea. Interesado en las ciencias cognitivas en general, y en los sesgos cognitivos en particular. Aspirante a la maestría en comunicación, por la misma universidad. Freelancer en la presente revista.

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