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La remisión espontánea y el efecto placebo

Artículo original en inglés por Stephen Barrett, Doctor en Medicina
Traducido por Brisa Arenas Gómez y Eduardo Fócil Némiga

Cuando alguien se siente mejor después de usar un producto o luego de realizarse algún procedimiento es natural darle el crédito a estos de la mejoría sin importar qué efecto tuvo realmente. Sin embargo, esto no es prudente. La mayoría de las enfermedades se autolimita e incluso las condiciones incurables pueden variar diariamente lo suficiente como para permitir que los métodos de los charlatanes tengan una gran cantidad de seguidores. Tomar medidas respecto a un padecimiento que se tiene produce habitualmente un alivio temporal de los síntomas, es decir, se produce un efecto placebo. Además, muchos productos y servicios dan efectos físicos o psicológicos que los usuarios malinterpretan como evidencia de que su problema se está curando.

Estas modalidades de "Dr. MeSientoBien" incluyen productos de herbolaria farmacológicamente activos, fórmulas de charlatanes adulteradas con medicamentos recetados, irrigaciones colónicas (que algunas personas disfrutan), ejercicio físico y meditación. La experimentación científica casi siempre se requiere para establecer que los métodos de salud son realmente efectivos. Por lo tanto, es extremadamente importante que los consumidores entiendan los conceptos de remisión y efecto placebo.

La remisión espontánea

La recuperación después de una enfermedad, ya sea posterior a automedicarse, o luego de un tratamiento por un profesional que se basa en la ciencia o inclusive por un practicante no científico, puede llevar a las personas a concluir que el tratamiento en sí fue la causa del regreso de la buena salud. Como señala el historiador de la medicina con doctorado  James Harvey Young,:

Fulanito generalmente no se da cuenta de que la mayoría de las dolencias son autolimitantes y mejoran con el tiempo, independientemente del tratamiento. Cuando un síntoma desaparece luego de consumir algún remedio, es probable que Fulanito atribuya su curación a dicho remedio. ¡Él no tiene idea de que habría mejorado igual de rápido si no hubiera hecho nada! Miles de fulanos y fulanas bien intencionados han aumentado la fama de los remedios caseros y hasta han firmado testimonios sinceros donde dan crédito de su mejoría a medicamentos patentados, en vez de hacerlo a la capacidad de recuperación que tiene el organismo para regresar a un estado de bienestar [...]

El sanador no científico no necesita tener en cuenta las restricciones de la medicina acreditada. Mientras la ciencia médica verdadera es compleja, el curandero puede simplificar de forma excesiva. [...] Donde las dolencias son autolimitadas, el curandero convierte a la naturaleza en su aliada secreta [1].

Comúnmente se dice que si tratas un resfriado desaparecerá en una semana, pero si no te lo tratas, durará siete días. Incluso muchas enfermedades graves tienen sus altibajos. La artritis reumatoide y la esclerosis múltiple son los mejores ejemplos. Incluso en raras ocasiones problemas como el cáncer pueden desaparecer de forma espontánea, aunque en realidad la mayoría de los testimonios relacionados con remedios falsos contra el cáncer ocurren debido a un diagnóstico original defectuoso o en la administración simultánea de un tratamiento eficaz.

Cabe la posibilidad de que las víctimas de la charlatanería no sean las únicas que pueden ser engañadas por el efecto placebo, las remisiones espontáneas y otros eventos que coincidentes. ¡La gratitud y la adulación de las personas que piensan que se les ha ayudado pueden incluso persuadir a los charlatanes de que sus métodos son efectivos!

El efecto placebo

El poder de la sugestión ha sido demostrado por muchos investigadores en varios entornos. En un aula, por ejemplo, un profesor roció agua corriente en la habitación y pidió a los estudiantes que levantaran la mano tan pronto detectasen algún aroma. El setenta y tres por ciento logró percibir un aroma inexistente.

Las personas con una personalidad dominante o persuasiva a menudo tienen un impacto considerable sobre otros a través de su capacidad para crear confianza, la cual puede incrementar la susceptibilidad a la sugestión. Muchas personas que son tratadas por un charlatán luego dicen a sus médicos: "Pero él me habló, me explicó las cosas, fue muy amable."

Las personas psicológicamente susceptibles a la sugestión a menudo se sienten mejor bajo la influencia del consuelo y la orientación. Hace varios años, un auxiliar de vuelo de una aerolínea dijo: "Tomó una píldora multivitamínica que Consumer Report (una revista que orienta a los consumidores en Estados Unidos) dice que es inútil. Pero no me importa. A mi me hace feliz."

La credulidad y la ilusión vana son características humanas comunes. La gente está dispuesta a creer en cosas falsas, en diferentes formas y en grados variables. Incluso las personas científicamente cultas pueden responder al poder de la sugestión.

En medicina, el efecto de la sugestión se conoce como el "efecto placebo". La palabra placebo proviene del Latín y significa "lo agradeceré". Se denomina como efecto placebo a la respuesta beneficiosa a una sustancia, dispositivo o procedimiento que no se puede justificar bajo fundamentos farmacológicos o de una acción física directa. Un ejemplo común se da cuando el paciente se siente mejor cuando el médico entra a la habitación.

Un placebo se puede usar en medicina para satisfacer la necesidad del paciente de que se le haga algo. Al disminuir la ansiedad, el placebo puede aliviar los síntomas causados ​​por la reacción del cuerpo a la tensión (síntomas psicosomáticos). Bajo ciertas circunstancias, una tableta de lactosa (píldora de azúcar) puede aliviar no solo la ansiedad sino también el dolor, las náuseas, los vómitos, las palpitaciones, la falta de aliento, entre otros síntomas. El paciente espera que el "medicamento" produzca una mejoría, y en ocasiones así es.

Muchos estudios sugieren que los placebos pueden aliviar una amplia variedad de síntomas. En muchos trastornos, un tercio o más de los pacientes recibirán alivio a través de un placebo. Por ejemplo, se ha demostrado alivio temporal en artritis, fiebre del heno, dolor de cabeza, tos, presión arterial alta, síndrome premenstrual, úlcera péptica e incluso cáncer. Los aspectos psicológicos de muchos trastornos funcionan también en beneficio del terapeuta. Un gran porcentaje de los síntomas pueden tener un componente psicológico o no provienen de una enfermedad orgánica. Por lo tanto, un tratamiento que ofrece una disminución de lo tenso del paciente con frecuencia puede ayudar. Un oído comprensivo o la seguridad de que no se trata de un padecimiento grave pueden ser terapéuticos por sí mismos. Tal como el psicólogo con doctorado Barry Beyerstei ha observado:

El dolor en parte es una sensación [...] y en parte una emoción. [...] Cualquier cosa que pueda calmar la ansiedad, redirigir la atención, reducir la agitación, fomentar una sensación de control o conducir a [...] la reinterpretación de los síntomas puede aliviar el componente agónico del dolor. Las clínicas modernas del dolor usan estas estrategias todos los días. Los charlatanes exitosos y curanderos religiosos suelen tener personalidades carismáticas que los hacen expertos en influir en estas variables psicológicas llegando a modular el dolor. [...] Pero se debe tener cuidado de que el alivio puramente sintomático no aleje a las personas de los remedios probados hasta que sea demasiado tarde para que sean eficaces [2].

La confianza en el tratamiento, por parte del paciente y del profesional, hace más probable que pueda ocurrir un efecto placebo. Más el poder de la sugestión puede hacer que incluso quienes no crean en el tratamiento respondan favorablemente. Lo único que se requiere para lograr un efecto placebo es la conciencia de que se ha hecho algo. No es posible predecir fácilmente o con exactitud la reacción de un paciente en particular a un placebo en un momento determinado. No obstante, la predisposición psicológica para responder positivamente a los placebos se presenta en cierta medida en la mayoría de las personas. Es muy probable que algunos obtengan alivio de los placebos en una amplia variedad de situaciones, mientras que en otros es poco probable sea así. La respuesta de la mayoría de las personas está en algún punto intermedio.

Otro factor que puede confundir a las personas es la afirmación selectiva, es decir, la tendencia a buscar respuestas positivas cuando se espera una mejora. Tal como citó el Doctor William T. Jarvis, quien fuera presidente del National Council Against Health Fraud (Consejo Nacional Contra el Fraude en la Salud):

Un entorno culturalmente significativo también puede producir un efecto potente, como bien saben los curanderos tradicionales. Los entornos efectivos pueden ser tan divergentes como los adornos de una tienda de hierbas orientales para los asiáticos, un círculo de parafernalia de brujería para un miembro de una tribu primitiva, o la atmósfera de una clínica moderna para un estadounidense urbano moderno. Las expectativas sociales también pueden jugar un papel, como ocurre en las culturas estoicas, donde las personas aprenden a soportar el dolor y el sufrimiento sin quejarse. [...]

La respuesta condicionada puede ocurrir [...] cuando el comportamiento es recompensado [...] Por lo tanto, las personas con un historial favorable de respuestas al tratamiento son más propensas a reaccionar bien al acto de tratamiento [3].

Además, el Dr. Jarvis dice:

Las personas que sufren síntomas crónicos a menudo tienen depresión, la cual a menudo produce síntomas que el paciente atribuye a la enfermedad subyacente. Si las promesas del curandero hacen que el paciente sienta esperanzas, los síntomas depresivos pueden resolverse, lo que lleva al paciente a concluir, al menos temporalmente, que el abordaje del curandero fue efectivo contra la enfermedad [4].

Las respuestas a las formas del tratamiento también pueden ser negativas ("efectos nocebo"). Por dar un ejemplo, en un experimento se advirtió a algunos sujetos de los posibles efectos secundarios de un medicamento mientras se les inyectaba un placebo en su lugar. La mayoría informó que tuvieron mareos, náuseas, vómitos e incluso depresión mental. Una revisión reciente de 109 ensayos de fármacos doble ciego encontró que la incidencia total de eventos adversos en voluntarios sanos durante la administración de placebo fue del 19% [5].

Las respuestas placebo, como sentir menos dolor o percibir más energía, no afectan el curso real de la enfermedad. Por lo tanto, las respuestas placebo pueden ocultar la enfermedad real, lo que puede retrasar la obtención de un diagnóstico o tratamiento adecuados.

El efecto placebo no se limita a las drogas, también puede ser el resultado de procedimientos [6]. Los dispositivos y las técnicas médicas a menudo tienen un impacto psicológico significativo. Quiroprácticos, naturópatas y otros profesionales no médicos usan calor, luz, diatermia, hidroterapia, manipulación, masajes y una variedad de artilugios. Además de los efectos fisiológicos, su uso puede ejercer una fuerza psicológica reforzada por la relación entre el paciente y el practicante. Por supuesto, también los dispositivos y procedimientos utilizados por los profesionales científicos pueden tener efectos placebo.

Consideraciones éticas

Los médicos se enfrentan a muchas personas que se quejan de cansancio o de una variedad de síntomas vagos resultado del nerviosismo. Con demasiada frecuencia, en lugar de descubrir qué le afecta al paciente, los médicos les dicen que tomen un tónico, una vitamina o algún otro tipo de placebo.

Un estudio reciente ha desafiado la opinión generalizada de que el efecto placebo es un factor importante en el resultado de los ensayos clínicos. La mayoría de los ensayos controlados con placebo comparan el tratamiento activo con el placebo, y no con no dar tratamiento. Este diseño no puede distinguir un efecto del placebo del curso natural de la enfermedad; tampoco la regresión a la media (la tendencia a aumentos o disminuciones aleatorias que siguen observaciones más cercanas al promedio), ni los efectos de otros factores. Luego de analizar 114 ensayos aleatorios que tenían un grupo "sin tratamiento", además de los grupos de tratamiento activo y placebo, los autores concluyeron:

  • Parece que los placebos producen un beneficio modesto en los estudios del dolor y en otros estudios en los cuales el resultado que se midió fue igualmente subjetivo.
  • Parte del beneficio informado como resultado de los placebos puede en realidad ser resultado del deseo de los pacientes de complacer a sus médicos.
  • No existe justificación para el uso de placebos fuera de los ensayos clínicos [7].


Un editorial acompa ñante indicó que el uso de los placebo debería reducirse en forma drástica, pero aún puede justificarse su administración en situaciones cuidadosamente seleccionadas donde se necesita alivio del dolor [8]. El estudio también arroja dudas sobre la noción ampliamente promovida de que los "métodos alternativos" pueden funcionar al estimular un efecto placebo

Los curanderos que confían en el efecto placebo pretenden que (a) saben lo que están haciendo, que (b) pueden decir lo que está mal contigo, y que (c) su tratamiento es efectivo para casi todo. Muchos de sus pacientes juegan el equivalente a la ruleta rusa. Los médicos que usan vitaminas como placebos probablemente no resulten tan peligrosos, pero animan a las personas a usar habitualmente productos que no necesitan. Debido a que la mayoría de quienes usan placebos no obtiene alivio a partir de ellos, su uso también es una estafa financiera.

Referencias

  1. Young JH. Why quackery persists. In Barrett S, Jarvis WT, editors. The Health Robbers: A Close Look at Quackery in America. Amherst, N.Y., 1993, Prometheus Books.
  2. Beyerstein BL. Testing claims of therapeutic efficacy. Rational Enquirer 7(4):1-2, 8, 1995.
  3. Jarvis WT. Arthritis: Folk remedies and quackery. Nutrition Forum 7:1-3, 1990.
  4. Jarvis WT. Personal communication to Dr. Stephen Barrett, Dec 18, 2001.
  5. Rosensweig P and others. The placebo effect in healthy volunteers: Influence of experimental conditions on the adverse events profile during phase I studies. Clinical Pharmacology and Therapeutics 54:578-583, 1993.
  6. Turner JA and others. The importance of placebo effects in pain treatment and research. JAMA 271:1609-1614, 1994.
  7. Hrobjartsson A, Gotzsche PC. Is the placebo powerless? An analysis of clinical trials comparing placebo with no treatment. NEJM 344:1594-1602, 2001.
  8. Bailar JC III. The powerful placebo and the Wizard of Oz. NEJM 344:1630-1632, 2001.

Este artículo fue publicado el 18 de diciembre de 2001.

Traducido por Brisa Arenas Gomez

Eduardo Fócil Némiga

Modificado por última vez en Martes, 18 Septiembre 2018 21:08

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