Los murciélagos habitan en todos los ambientes, salvo los polares, aunque la mayor riqueza de especies se encuentra entre los trópicos. En el mundo existen aproximadamente 1,400 especies, de las cuales 138 se encuentran en México. Los murciélagos son muy abundantes, algunas especies forman colonias de varios millones de individuos, otras forman grupos pequeños de apenas decenas y otras más son solitarias.

Los murciélagos se alimentan de una gran variedad de recursos, tales como insectos, frutos y néctar; solo tres especies se alimentan de sangre. Gracias a su variedad de dietas forman parte de procesos ecológicos importantes. Por ejemplo, los murciélagos que se alimentan de insectos ayudan a disminuir su abundancia. Entre los insectos que comen los murciélagos algunos son plagas de cultivos como el maíz, cacao, tabaco entre otros. Gracias a las colonias de miles o cientos de murciélagos que pueden consumir hasta 100 toneladas de insectos por noche, se puede reducir el uso de insecticidas y pesticidas en los cultivos evitando la contaminación por estos productos.

Por otro lado, los murciélagos que se alimentan de frutos ayudan a la dispersión y germinación de muchas plantas y a la regeneración de las selvas. Cuando un murciélago consume un fruto pueden tirar la semilla a varios kilómetros de distancia, o si la semilla pasa por el tracto digestivo, esto puede facilitar su germinación. Dado que los murciélagos se alimentan de una gran variedad de especies de plantas, llevando las semillas de un lado a otro, ayudan a la regeneración y diversidad de las selvas. Entre las especies de plantas que consumen están los higos silvestres y algunas no comestibles por los humanos, pero también consumen guayabas, mangos, guanábana, chicozapote, arrayán entre otras, las cuales  son de valor comercial para nosotros. Además, los murciélagos que se alimentan de néctar son importantes polinizadores de una gran variedad de plantas nativas y de valor alimenticio, comercial y cultural. Entre estos los agaves, tunas, pitahayas, plátano y muchas otras.

Por otro lado es importante reconocer que los murciélagos como todos los animales silvestres, domésticos y de compañía son portadores de microbios que potencialmente pueden ser transmitidos al hombre. Cuando un microbio propio de un animal pasa de éste al hombre y produce alguna enfermedad se le llama zoonosis. Recientemente se ha señalado a los murciélagos como los causantes de la enfermedad respiratoria ocasionada por virus  de la familia de los coronavirus. Sin embargo con las investigaciones hasta ahora realizadas no se puede asegurar que este virus que causa esta enfermedad provenga de los murciélagos, ya que lo único que han encontrado es que el genoma (el conjunto de genes) del virus se parece en un 96% al genoma de otros coronavirus que viven en los murciélagos. Sin embargo, y a pesar de la alta similitud que existe entre los coronavirus de murciélagos y el agente causal del reciente brote de coronavirus en humanos, esto no es suficiente para asegurar su origen.

A pesar del gran aporte ecológico de los murciélagos, son de los animales más desconocidos y temidos. En algunos lugares es frecuente que la gente los mate por miedo. Esto, sumado a otros aspectos como la tala desmedida, contaminación ambiental, disminución de selvas y bosques, crecimiento de ciudades, entre otros, pone en riesgo la conservación de muchas especies de murciélagos. Ante el desconocimiento y temor que se ha generado por el brote de coronavirus, en diversas comunidades se ha empezado a presionar para que las autoridades erradiquen a los murciélagos. La desaparición de los murciélagos no evitará las zoonosis como la del Coronavirus 2019-nCoV, pero sí alteraría el equilibrio de muchos ambientes y procesos ecológicos de los que los humanos nos beneficiamos. Es importante que conservemos a los murciélagos y que continuemos estudiándolos, porque solo al conocerlos profundamente, entender su relación con el ambiente y con nosotros los humanos, tendremos las herramientas para hacer frente a este tipo de enfermedades.

 

Bibliografía consultada

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Corrección de estilo : Gustavo Rodriguez
Revisión Técnica : Juan Manuel Aquino
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